Seguridad y privacidad en tu terapia online
Sé que hablar de lo que te pasa requiere confianza. Y la confianza empieza por saber que lo que me cuentes se queda entre nosotros. Aquí te explico exactamente cómo protejo tu información y tu intimidad.
Sé que hablar de lo que te pasa requiere confianza. Y la confianza empieza por saber que lo que me cuentes se queda entre nosotros. Aquí te explico exactamente cómo protejo tu información y tu intimidad.
Como psicólogo colegiado, estoy sometido al secreto profesional. Esto no es solo una promesa, es una obligación legal y deontológica. Todo lo que compartes conmigo en sesión está protegido por ley.
No comparto información con tu pareja, tu familia, tu empresa ni con nadie. Ni siquiera puedo confirmar que eres paciente mío si alguien me lo pregunta. Tu intimidad es lo primero.
La única excepción son los supuestos que marca la ley española: riesgo vital inminente para ti o para otras personas, orden judicial o sospecha de maltrato a menores. Antes de empezar la terapia, te explico cada uno de estos supuestos para que sepas exactamente dónde están los límites. No hay sorpresas.
Muchas personas me dicen que nunca habían contado ciertas cosas a nadie. Me lo tomo como una responsabilidad enorme. Ese espacio seguro que creamos juntos es la base de todo el trabajo terapéutico. Un domingo por la mañana leí una frase que resumía bien esto: la terapia funciona cuando puedes decir lo que no le dirías a nadie más.
Antes de la primera sesión formal, te envío un documento de consentimiento informado donde se explica con claridad:
Qué tipo de terapia vamos a hacer, qué metodología utilizo, cuáles son los objetivos generales del proceso y qué se espera de ti como paciente. También cómo se gestionan las cancelaciones y los cambios de horario.
Cómo se protegen tus datos: qué información recojo, dónde se almacena, quién tiene acceso, cuánto tiempo se conserva y cómo puedes solicitar su eliminación. Todo conforme al RGPD y la LOPDGDD.
Los límites de la confidencialidad: en qué situaciones excepcionales la ley me obliga a comunicar información a terceros. Son situaciones muy concretas y te las explico una a una para que no haya ambigüedad.
Y algo que no todos los profesionales hacen: cómo manejar situaciones de crisis entre sesiones. Si en algún momento entre una sesión y otra te encuentras muy mal, sabes exactamente qué hacer, a quién llamar y cómo contactar conmigo si es necesario.
La terapia es una vez a la semana, pero la vida no para. Por eso tienes un plan claro.
Al inicio de la terapia, creamos juntos un plan de seguridad personalizado. Es un documento sencillo que incluye:
Señales de alerta que indican que estás en un momento difícil. Técnicas de regulación emocional que puedes aplicar por tu cuenta. Personas de confianza a las que puedes llamar. Y recursos de emergencia como el Teléfono de la Esperanza (717 003 717) o el 112.
Si entre sesiones surge algo urgente, puedes escribirme y respondo lo antes posible. No sustituye una sesión, pero te da la seguridad de saber que no estás solo. Para situaciones graves, el protocolo es derivar a urgencias psiquiátricas, donde pueden atenderte de forma inmediata.
Nunca he tenido que activar este protocolo de urgencia, pero me quedo más tranquilo sabiendo que existe. Y mis pacientes también.
Cuando finalizamos el proceso terapéutico (o si decides interrumpirlo en cualquier momento, que es tu derecho), tus datos clínicos se conservan de forma segura durante el periodo que establece la legislación sanitaria española: un mínimo de 5 años.
Transcurrido ese plazo, se eliminan de forma definitiva y segura. No quedan copias, no quedan restos. Es como si nunca hubieras estado.
En cualquier momento, estés o no en terapia, puedes ejercer tus derechos: acceso (ver qué datos tengo), rectificación (corregir algo incorrecto), supresión (pedir que se borren, dentro de los plazos legales) y portabilidad (solicitar tus datos en formato digital).
Si en el futuro quieres retomar la terapia, partimos de donde lo dejamos si tus datos aún se conservan. Si ya se han eliminado, empezamos una nueva evaluación. En ambos casos, tu privacidad sigue protegida exactamente igual.
Sí, completamente. Todo lo que hablamos en sesión está protegido por el secreto profesional y por la legislación española de protección de datos (RGPD y LOPDGDD). No comparto información con terceros sin tu consentimiento expreso, salvo en los casos excepcionales que marca la ley, como riesgo vital inminente.
Utilizo plataformas de videollamada con cifrado de extremo a extremo que cumplen con la normativa europea de protección de datos. Las sesiones no se graban ni se almacenan en ningún servidor. Solo participamos tú y yo, nadie más tiene acceso.
Sí, tomo notas clínicas de cada sesión como parte del proceso terapéutico. Estas notas se almacenan en sistemas cifrados y protegidos, nunca en papel ni en dispositivos sin protección. Solo yo tengo acceso a ellas. Si finalizas la terapia, tus datos se conservan el tiempo que marca la ley y después se eliminan de forma segura.
La ley española establece excepciones muy concretas al secreto profesional: riesgo vital inminente para ti o para otras personas, orden judicial o requerimiento legal, y sospecha de maltrato a menores o personas vulnerables. Fuera de estos casos, la confidencialidad es absoluta. Antes de empezar la terapia, te explico todo esto en detalle en el consentimiento informado.
Cuando finalizas la terapia, tus datos clínicos se conservan de forma segura durante el periodo que establece la legislación sanitaria española (mínimo 5 años). Transcurrido ese plazo, se eliminan de forma definitiva. En cualquier momento puedes ejercer tus derechos de acceso, rectificación o supresión de tus datos personales.
La primera sesión es gratuita, confidencial y sin compromiso. Me cuentas lo que necesites, con la tranquilidad de saber que se queda entre nosotros.
Sin lista de espera · Videollamada · Confidencial