Mi base es la Terapia Cognitivo-Conductual (TCC), que es el enfoque con más investigación científica detrás para la mayoría de los problemas que trato. Pero no me quedo solo ahí. Dependiendo de tu caso, integro herramientas de Terapia de Aceptación y Compromiso (ACT), terapia emocional sistémica y técnicas de mindfulness.
Lo que no hago es dejar que las sesiones sean solo un espacio para desahogarte. Escuchar es importante, pero si después de dos meses solo estamos hablando sin dirección, algo falla. Por eso, después de la evaluación inicial, te entrego un plan terapéutico escrito con objetivos claros, técnicas que vamos a usar y una estimación de duración.
Creo en la transparencia. Si algo no funciona, lo hablamos y cambiamos de estrategia. Si tu caso necesita otro tipo de ayuda, te lo digo. Y si estás listo para terminar la terapia, no te retengo. Mi trabajo es que dejes de necesitarme, no que dependas de mí.
Ah, y una cosa más: soy humano. Tengo días mejores y peores, como todo el mundo. Pero cuando entro en sesión, estás tú y tu proceso. Eso no cambia nunca.