10 efectos de la ansiedad en el cuerpo

10 efectos de la ansiedad en el cuerpo

La ansiedad

La ansiedad es una reacción del cuerpo ante una situación de estrés o de peligro. Así nos prepara para la acción, enviando oxígeno y energía a los músculos para poder hacer frente a las amenazas.

Sin embargo, cuando la ansiedad se vuelve crónica o desproporcionada en relación con la situación real, puede interferir con la vida diaria y convertirse en un trastorno de ansiedad. Los trastornos de ansiedad pueden incluir síntomas como preocupación constante, miedo irracional, sudoración excesiva, palpitaciones, temblores, dificultad para respirar, tensión muscular y problemas para conciliar el sueño.

Existen diferentes tipos de trastornos de ansiedad, como el trastorno de ansiedad generalizada, el trastorno de pánico, el trastorno obsesivo-compulsivo y el trastorno de estrés postraumático, entre otros. Estos trastornos pueden tener un impacto significativo en la calidad de vida de las personas y pueden requerir tratamiento para superarlos.

 

10 efectos de la ansiedad en el cuerpo

1. Aumento de la frecuencia cardíaca

La ansiedad puede aumentar la frecuencia cardíaca debido a la activación del sistema nervioso simpático, que es la parte del sistema nervioso autónomo responsable de las respuestas de «lucha o huida». Cuando una persona experimenta ansiedad, su cerebro percibe una amenaza potencial, aunque esta amenaza pueda no ser real. En respuesta a esta percepción de amenaza, se desencadena una serie de cambios fisiológicos en el cuerpo para prepararlo para enfrentar el peligro o huir de él.

Aumentar la frecuencia cardíaca es útil para enfrentar peligros: 

  • Aumento de la circulación sanguínea: El corazón late más rápido para bombear más sangre al cuerpo y asegurar que los músculos, órganos y tejidos reciban suficiente oxígeno y nutrientes para funcionar de manera óptima durante una situación de estrés.

  • Mayor suministro de oxígeno y glucosa: Con un aumento en la circulación sanguínea, los músculos reciben más oxígeno y glucosa. Esto proporciona la energía necesaria para la contracción muscular, permitiendo una acción rápida y efectiva frente al peligro.

  • Eliminación de desechos metabólicos: Un aumento en la frecuencia cardíaca también ayuda a eliminar los productos de desecho metabólicos, como el dióxido de carbono y el ácido láctico, que se acumulan en los músculos durante la actividad física intensa.

  • Aumento de la atención y la concentración: La liberación de hormonas del estrés también puede aumentar la atención y la concentración, lo que ayuda a evaluar rápidamente la situación y tomar decisiones adecuadas.

  • Priorización de recursos: Durante una situación de peligro, el cuerpo prioriza el flujo sanguíneo hacia los músculos esenciales, como los del corazón, los pulmones y las extremidades, en lugar de enviar sangre a sistemas menos críticos, como el sistema digestivo. Esto permite una respuesta más rápida y enfocada al peligro.

2. Dificultad para respirar

La ansiedad puede dificultar la respiración de varias maneras. Cuando una persona experimenta ansiedad o pánico, el sistema nervioso simpático se activa, provocando una serie de respuestas fisiológicas en el cuerpo. Algunas de las formas en que la ansiedad puede afectar la respiración incluyen:

  • Hiperventilación: La ansiedad puede causar que una persona respire más rápido y superficialmente de lo normal. Este tipo de respiración se conoce como hiperventilación y puede provocar un desequilibrio en los niveles de oxígeno y dióxido de carbono en el cuerpo, lo que a su vez puede causar mareos, debilidad y sensación de falta de aire.

  • Espasmos musculares: La tensión muscular es otra respuesta común a la ansiedad. Esta tensión puede afectar los músculos alrededor de las vías respiratorias, incluidos los músculos del pecho y el diafragma, dificultando la respiración.

  • Sensación de opresión en el pecho: La ansiedad puede hacer que una persona sienta presión o opresión en el pecho, lo que puede dificultar la respiración profunda y relajada.

  • Cambios en la percepción de la respiración: La ansiedad también puede aumentar la conciencia de una persona sobre su propia respiración, lo que puede hacer que se sienta más difícil de lo que realmente es. Esto a menudo conduce a un ciclo de ansiedad y dificultad para respirar.

3. Sudoración

Como ya hemos dicho, el sistema nervioso simpático se activa para enfrentar la amenaza. En este contexto, la sudoración cumple varias funciones:

  • Regulación de la temperatura: Cuando el cuerpo se encuentra bajo estrés, la producción de calor aumenta. El sudor ayuda a mantener la temperatura corporal equilibrada, ya que la evaporación del sudor en la piel produce un efecto refrescante.

  • Mejora del agarre: En situaciones de «lucha o huida», la sudoración en las palmas de las manos y las plantas de los pies puede aumentar la fricción y mejorar el agarre, lo que podría ser útil en situaciones en las que se requiere una rápida acción física.

  • Señalización social: La sudoración visible también puede actuar como una señal social, indicando a los demás que estamos experimentando estrés o ansiedad. Esto podría generar empatía y apoyo de quienes nos rodean.

4. Tensión muscular

La ansiedad puede provocar una respiración rápida y superficial, lo que puede llevar a una tensión muscular adicional en el cuello y los hombros. La tensión muscular también puede ser un síntoma físico de un trastorno de ansiedad, como el trastorno de ansiedad generalizada o el trastorno de pánico.

5. Problemas gastrointestinales

El sistema nervioso entérico (SNE) es a menudo llamado el «segundo cerebro» debido a que contiene más de 100 millones de neuronas, casi la misma cantidad que se encuentran en la médula espinal, y está altamente interconectado con el sistema nervioso central (SNC) a través del nervio vago.

Cuando una persona experimenta ansiedad, el SNC envía señales al SNE, lo que puede causar una serie de cambios en el sistema digestivo. La respuesta de «lucha o huida» que se desencadena durante la ansiedad, puede provocar una disminución en el flujo de sangre al tracto gastrointestinal, lo que puede causar contracciones musculares en el estómago y los intestinos, lo que a su vez puede provocar dolor abdominal, diarrea y náuseas.

6. Fatiga

En primer lugar, la ansiedad es un estado emocional que puede ser muy agotador. La tensión constante y la preocupación pueden hacer que una persona se sienta mental y físicamente agotada.

Además, la ansiedad puede afectar el sueño. Las personas que padecen ansiedad a menudo tienen problemas para conciliar el sueño o para mantenerse dormidos. Como resultado, pueden experimentar una mala calidad de sueño y sentirse cansados durante el día.

También puede haber un componente fisiológico en la fatiga relacionada con la ansiedad. Cuando una persona experimenta ansiedad, el cuerpo libera hormonas del estrés, como el cortisol y la adrenalina, que preparan el cuerpo para una respuesta de «lucha o huida». Estas hormonas pueden aumentar la frecuencia cardíaca, la presión arterial y la respiración, lo que puede consumir mucha energía y causar fatiga.

7. Insomnio

Hay varias razones por las cuales la ansiedad puede causar problemas de sueño:

  • Hiperactividad mental: Las personas con ansiedad a menudo tienen una mente hiperactiva, lo que significa que tienen dificultad para dejar de pensar en sus preocupaciones y problemas, incluso cuando intentan dormir. Esto puede hacer que sea difícil conciliar el sueño y mantenerse dormido.

  • Hipervigilancia: Las personas con ansiedad también pueden ser hipervigilantes, lo que significa que están constantemente alertas a las señales de peligro y tienen dificultades para relajarse. Esta hipervigilancia puede interferir con el sueño y hacer que sea difícil conciliar el sueño.

  • Aumento de la actividad fisiológica: La ansiedad también puede aumentar la actividad fisiológica del cuerpo, como la frecuencia cardíaca y la respiración. Estos cambios pueden interferir con el sueño y hacer que sea más difícil mantenerse dormido.

  • Alteraciones en los ritmos circadianos: La ansiedad puede interferir con los ritmos circadianos del cuerpo, que son los patrones de sueño-vigilia que regulan el sueño y otros procesos biológicos. Esto puede hacer que una persona tenga dificultad para conciliar el sueño a una hora regular y mantener un horario de sueño saludable.

8. Dificultad de concentración

En primer lugar, la ansiedad puede causar una sobreestimulación del sistema nervioso, lo que lleva a una mayor actividad mental y física. Esta hiperactividad puede hacer que sea difícil para la persona concentrarse en una tarea específica, ya que su mente está saltando constantemente de una cosa a otra.

Además, las personas con ansiedad a menudo experimentan pensamientos recurrentes e intrusivos, que pueden ser difíciles de ignorar o controlar. Estos pensamientos pueden distraer a la persona y hacer que pierda el enfoque en la tarea en cuestión.

Otro factor que puede contribuir a la dificultad de concentración en personas con ansiedad es el estrés. El estrés crónico puede afectar negativamente la memoria y la capacidad cognitiva, lo que puede dificultar la concentración.

Finalmente, la ansiedad puede causar fatiga mental, lo que significa que la persona puede sentirse cansada o abrumada mentalmente. Esta fatiga puede hacer que sea difícil para la persona mantener el enfoque en una tarea durante largos períodos de tiempo.

9. Temblores y espasmos musculares

Los temblores y espasmos musculares son síntomas comunes de varias afecciones médicas y pueden ser causados por una amplia gama de factores, como trastornos neurológicos, enfermedades metabólicas, efectos secundarios de medicamentos, estrés y ansiedad, y fatiga muscular.

Los temblores son movimientos involuntarios y rítmicos de una parte del cuerpo, que pueden ser leves o graves, y pueden afectar a diferentes áreas del cuerpo, como las manos, los brazos, las piernas, la cabeza o la voz. Los temblores pueden ser causados por enfermedades como la enfermedad de Parkinson, el temblor esencial, la distonía, la esclerosis múltiple, entre otras.

Por otro lado, los espasmos musculares son contracciones musculares involuntarias y súbitas que pueden ser dolorosas y limitantes. Pueden afectar cualquier músculo del cuerpo, pero son más comunes en las extremidades, la espalda y el cuello. Los espasmos musculares pueden ser causados por estrés, ansiedad, fatiga, deshidratación, deficiencia de electrolitos, lesiones musculares o nerviosas, y enfermedades como la esclerosis múltiple y la distrofia muscular.

10. Cambios en el apetito

La ansiedad puede tener un impacto significativo en el apetito y en los hábitos alimentarios de una persona. Algunas personas pueden experimentar un aumento del apetito, mientras que otras pueden experimentar una disminución del mismo. A continuación se detallan algunos de los cambios que pueden ocurrir en el apetito debido a la ansiedad:

  • Aumento del apetito: En algunas personas, la ansiedad puede aumentar el apetito, especialmente por alimentos altos en grasas y carbohidratos refinados, que se conocen como «alimentos reconfortantes». Esto se debe a que el cuerpo produce cortisol, una hormona del estrés, que puede aumentar la producción de insulina, lo que provoca un aumento en el apetito.

  • Disminución del apetito: En otras personas, la ansiedad puede disminuir el apetito y provocar una pérdida de peso. La ansiedad puede hacer que la persona se sienta demasiado ansiosa para comer o que tenga náuseas o malestar estomacal que le impida comer normalmente.

  • Comer emocionalmente: La ansiedad también puede llevar a algunas personas a comer en exceso como una forma de lidiar con sus emociones, lo que se conoce como «comer emocionalmente». Esto puede resultar en un aumento de peso y puede ser un patrón alimentario poco saludable a largo plazo.

  • Evitar ciertos alimentos: Además, algunas personas pueden evitar ciertos alimentos o situaciones sociales que involucren comida debido a la ansiedad. Esto puede llevar a una dieta restrictiva y poco saludable.

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