Utilizo terapia cognitivo-conductual (TCC) adaptada a la realidad de las relaciones no monógamas. No aplico el mismo modelo que para parejas monógamas, porque los retos son diferentes.
Si el tema son los celos (y suele serlo), trabajamos con los pensamientos automáticos que los disparan («si disfruta con otra persona, me querrá menos»), las emociones que generan y las conductas que mantienen el ciclo (pedir detalles compulsivamente, vigilar redes, evitar hablar del tema).
Si es un problema de comunicación y acuerdos, te ayudo a preparar un marco de negociación claro: qué necesitas tú, qué es negociable, qué no lo es, y cómo renegociar cuando las circunstancias cambian. Porque siempre cambian.
Y siempre trabajamos la gestión emocional desde la TCC: identificar qué te activa, entender por qué, y desarrollar estrategias concretas para manejar esas situaciones sin que te desborden.