¿Qué es la ansiedad?
La ansiedad es una sensación normal y común que se experimenta ante situaciones de incertidumbre, miedo, temor o estrés, como enfrentarse a problemas difíciles, tomar decisiones importantes, hablar en público o asistir a una entrevista de trabajo.
Esta emoción cumple una función útil, ayudando a las personas a adaptarse a la vida, estar alerta, concentrarse y ser más productivas. Sin embargo, la ansiedad se convierte en un trastorno cuando los sentimientos de miedo y preocupación son intensos, excesivos, persistentes y desproporcionados en comparación con el peligro real, interfiriendo con las actividades diarias y afectando la calidad de vida.
Los trastornos de ansiedad pueden manifestarse como episodios repetidos de ansiedad intensa y miedo o terror, como en los ataques de pánico, y pueden comenzar en la infancia o adolescencia y continuar hasta la edad adulta.
Es importante diferenciar entre miedo, en el que el individuo conoce el objeto externo que le amenaza, y la ansiedad, en la que la amenaza es interna y menos delimitada.
Hay muchas formas de manejar la ansiedad. Algunas personas usan técnicas de relajación, como la respiración profunda, para sentirse más tranquilos. Otras pueden ir a terapia para aprender a cambiar sus patrones de pensamiento negativos. También hay medicamentos que pueden ayudar a reducir los síntomas físicos de la ansiedad.
¿Es lo mismo la ansiedad y el estrés?
Una de las diferencias que se plantea desde la perspectiva de la Psicofisiología es que el estrés se refiere más a la parte fisiológica y los cambios que ocurren en el cuerpo, como el aumento de las hormonas del estrés, la frecuencia cardíaca y la presión arterial, mientras que en la ansiedad se presta más atención a la parte subjetiva y a la sensación de peligro o amenaza.
Por otro lado, el estrés es más constante y sucede más prolongado en el tiempo. Mientras, la ansiedad sucede por episodios, tiene ciclos de intensidad.
Trastornos de ansiedad
Cuando la ansiedad sucede con demasiada frecuencia o sin motivo aparente, puede convertirse en un trastorno de ansiedad. Los trastornos de ansiedad son un conjunto de condiciones psicológicas que se caracterizan por sentimientos intensos de preocupación, miedo y angustia. Estos trastornos pueden afectar seriamente la calidad de vida de quienes los padecen, limitando su capacidad para realizar actividades cotidianas y disfrutar de sus relaciones interpersonales.
Todos los trastornos de ansiedad según el DSM-V. Criterios diagnósticos.
¿Qué causa la ansiedad?
Algunos factores que influyen en la ansiedad:
- Factores biológicos: Desequilibrios químicos en el cerebro, como niveles bajos de serotonina y dopamina, pueden aumentar el riesgo de desarrollar un trastorno de ansiedad.
- Factores ambientales: Experiencias traumáticas, estrés prolongado, eventos estresantes de la vida, problemas de salud, problemas laborales y financieros pueden contribuir a la ansiedad.
- Factores genéticos: Se ha demostrado que los trastornos de ansiedad pueden ser heredados, aunque no todos los casos de ansiedad son causados por la genética.
- Factores de personalidad: Las personas que tienen una personalidad más ansiosa o perfeccionista o tienen menos habilidades sociales y son menos asertivas, pueden ser más propensas a desarrollar un trastorno de ansiedad.
Cuando nos enfrentamos a una situación de peligro, se activa una respuesta de estrés que tiene como objetivo preparar al cuerpo para luchar o huir de la amenaza. Esta respuesta es conocida como la respuesta de «lucha o huida» la cual comienza en el cerebro, específicamente en la amígdala, que es responsable de la detección de las situaciones de peligro. Cuando la amígdala detecta una situación amenazante, envía una señal al hipotálamo, que a su vez activa el sistema nervioso simpático.
El sistema nervioso simpático es responsable de la liberación de adrenalina y noradrenalina en el torrente sanguíneo, lo que provoca una serie de cambios fisiológicos en el cuerpo. Estos cambios incluyen un aumento de la frecuencia cardíaca y la presión arterial, la dilatación de los bronquios, el aumento de la sudoración y la dilatación de las pupilas.
Todo esto permite que el cuerpo esté preparado para luchar o huir de la amenaza. Si la persona decide luchar, la adrenalina y la noradrenalina aumentan la fuerza muscular y la capacidad de resistencia. Si la persona decide huir, los cambios fisiológicos preparan al cuerpo para la actividad física intensa.
¿Cómo se trata la ansiedad?
El tratamiento principal de los trastornos de ansiedad es la terapia cognitivo-conductual y en ocasiones, medicación. Otros tratamientos incluyen: Mindfulness, terapia psicodinámica, terapias basadas en apego y otras terapias psicológicas.
El tratamiento psicológico consiste de psicoeducación, entrenamiento en técnicas de relajación, entender los desencadenantes, enfrentar las trampas cognitivas, consejos psicológicos y terapia conductual.
¿Cuánto dura el tratamiento de la ansiedad?
La duración del tratamiento medio de ansiedad es de 6 meses, pero depende de cada persona.
Terapia cognitivo-conductual para la ansiedad.
La terapia cognitivo conductual se centra en los pensamientos, las conductas y las creencias de las personas. Trata de hacer cambios en cualquiera de esas partes, para ayudar a la persona a superar los ataques de pánico.
Componentes de la terapia cognitivo-conductual para la ansiedad:
- Psicoeducación de la ansiedad: Se educa al paciente sobre la ansiedad, cómo se desarrolla y cómo se mantiene. El objetivo es ayudar al paciente a comprender mejor su ansiedad y reducir su miedo a los síntomas.
- Reestructuración cognitiva: Consiste en debatir las creencias o pensamientos que más sostienen la ansiedad.
- Autorregistro de pensamientos: El paciente lleva un registro detallado de sus pensamientos, emociones y conductas en situaciones específicas que le generan ansiedad. El objetivo es ayudar al paciente a identificar patrones en su pensamiento y comportamiento que puedan estar contribuyendo a su ansiedad.
- Respiración diagragmática: Esta técnica implica enseñar al paciente a respirar profundamente desde el diafragma, lo que puede ayudar a reducir la hiperventilación y otros síntomas físicos del ataque de pánico.
- Relajación muscular progresiva: Se tensan y luego relajan los músculos del cuerpo en un patrón específico, lo que puede ayudar a reducir la tensión muscular y la ansiedad. El terapeuta guía al paciente a través de una serie de ejercicios en los que se tensan y luego relajan diferentes grupos musculares, comenzando por los pies y avanzando hacia arriba hasta llegar a la cabeza. El objetivo es que el paciente aprenda a reconocer las sensaciones de tensión muscular y a relajar conscientemente esos músculos. La relajación muscular progresiva puede ser útil para reducir la ansiedad, mejorar el sueño y disminuir la frecuencia e intensidad de los ataques de pánico.
- Exposición interoceptiva: Esta técnica se emplea en pacientes que tienen miedo a los síntomas fisiológicos de la ansiedad. El terapeuta guía al paciente a través de una serie de ejercicios diseñados para provocar sensaciones corporales similares a las que experimenta durante un ataque de pánico. El objetivo es que el paciente aprenda a reconocer estas sensaciones y a enfrentarlas sin sentirse abrumado/a. La exposición interoceptiva puede ser útil para reducir la ansiedad y disminuir su frecuencia e intensidad.
Mindfulness para la ansiedad
La práctica del mindfulness puede ayudar a las personas a manejar mejor sus pensamientos y emociones, y a reducir la sensación de estrés y ansiedad.
- Fomenta la conciencia del momento presente: La práctica del mindfulness ayuda a centrar la atención en el momento presente, lo que puede ayudar a reducir la preocupación excesiva sobre el futuro o el pasado.
- Ayuda a reducir la rumiación: La rumiación es un patrón de pensamiento repetitivo y negativo que puede contribuir a la ansiedad. El mindfulness ayuda a reducir la rumiación al centrar la atención en el momento presente y alejar la atención de los pensamientos negativos.
- Favorece la aceptación: El mindfulness fomenta la aceptación de los pensamientos y emociones sin juzgarlos o tratar de cambiarlos. Esto puede ayudar a reducir la ansiedad al reducir la lucha contra los pensamientos y emociones negativas.
- Mejora la respuesta al estrés: La práctica del mindfulness puede ayudar a mejorar la respuesta al estrés al reducir la reactividad emocional y la activación fisiológica asociada a la ansiedad.
Preguntas frecuentes sobre la ansiedad:
¿Qué se puede hacer para calmar la ansiedad?
Es importante calmar la ansiedad de maneras saludables. Dar un paseo, practicar meditación, relajación, hablar con un ser querido, pasar un rato con tu mascota o hacer deporte pueden ser algunas de las opciones para disminuir los síntomas de la ansiedad.
No tapes la ansiedad con drogas, alcohol, tabaco u otras adicciones del comportamiento como ver redes sociales, jugar a videojuegos compulsivamente, apostar, juego, etc. A largo plazo esto puede aumentar la ansiedad y que termine convirtiéndose en un trastorno de ansiedad.
¿Ataque de pánico y ataque de ansiedad, es lo mismo?
Los ataques de pánico y los ataques de ansiedad no son lo mismo, aunque popularmente tiendan a usarse como sinónimos. El ataque de pánico surge sin un desencadenante. Los ataques de ansiedad sí aparecen tras un desencadenante. Un desencadenante es un estímulo, hay «algo» que aparece, ya sea un pensamiento o una situación.
Los ataques de pánico y de ansiedad comparten algunos síntomas: Malestar, mareo, presión en el pecho, pensamientos catastrofistas. Los mecanísmos biológicos por los que suceden ambos tienen también ciertas coincidencias. Los dos tienen que ver con la hiperactivación de la amígdala y del sistema de alarma del cuerpo.
Los síntomas del ataque de pánico pueden ser más alarmantes que los de una crisis de ansiedad, el malestar físico más intenso y la sensación de peligro inminente más aguda.
¿Qué no deben comer las personas que sufren de ansiedad?
Los cambios en la alimentación pueden ayudar con los síntomas de ansiedad a largo plazo, sin embargo no suelen ser suficientes si no se hacen cambios también en la forma de pensar y de actuar.
Elimina los siguientes alimentos de tu dieta:
- Azucar
- Alimentos ultraprocesados.
- Cafeína
- Alcohol.
¿Qué es lo que piensa una persona con ansiedad?
Preocupaciones generales: «¿Qué pasaría si algo sale mal?» Preocupaciones sociales: «¿Qué piensan de mí los demás?» Preocupaciones de salud: «¿Y si tengo una enfermedad grave?» Preocupaciones de rendimiento: «No puedo cometer errores o fallar.» Preocupaciones existenciales: «¿Cuál es el propósito de mi vida?» Preocupaciones de seguridad: «Tengo miedo de ser atacado o lastimado.» Preocupaciones de relaciones: «Tengo miedo de ser rechazado o abandonado.» Preocupaciones financieras: «Tengo miedo de no tener suficiente dinero.» Preocupaciones de tiempo: «No tengo suficiente tiempo para hacer todo lo que necesito hacer.» Preocupaciones de control: «Siempre tengo que estar en control de todo.»
¿Qué pasa si tengo ansiedad todos los días?
Tener ansiedad durante mucho tiempo genera un desgaste mental y físico, el cuerpo genera continuamente hormonas de estrés, lo que puede suponer un factor de riesgo para desarrollar otras enfermedades, particularmente enfermedades cardiovasculares. También se daña el sistema inmune y el cuerpo se vuelve más propenso a sufrir otras enfermedades.
¿Qué es lo peor que puede pasar con la ansiedad?
A corto plazo, la ansiedad no supone un problema más allá del malestar que se padece en el momento, pero a largo plazo la ansiedad puede tener consecuencias graves:
- Limitaciones en las actividades diarias: La ansiedad puede interferir en la capacidad de una persona para realizar actividades cotidianas, como ir a trabajar, hacer compras o interactuar con otras personas.
- Aislamiento social: Las personas con ansiedad pueden evitar situaciones sociales o interacciones con otras personas, lo que puede llevar al aislamiento social y a la sensación de soledad.
- Problemas de salud física: La ansiedad crónica puede aumentar el riesgo de problemas de salud física, como enfermedades cardíacas, presión arterial alta y trastornos gastrointestinales.
- Depresión: Las personas con ansiedad tienen un mayor riesgo de desarrollar depresión, especialmente si la ansiedad no se trata adecuadamente.
- Trastornos de ansiedad más graves: Si no se trata, la ansiedad puede progresar a trastornos de ansiedad más graves, como el trastorno de ansiedad generalizada, el trastorno de pánico o el trastorno obsesivo-compulsivo.
- Problemas de adicción: Algunas personas con ansiedad pueden recurrir a sustancias adictivas, como el alcohol o las drogas, como una forma de automedicarse, lo que puede llevar a problemas de adicción.
- Suicidio: En casos extremos, la ansiedad no tratada o mal tratada puede llevar al suicidio. Por lo tanto, es importante buscar ayuda profesional si experimentas síntomas de ansiedad significativos.
Presentación de un caso clínico de ansiedad: "Juan"
Díaz, C. P. (2014) presenta un caso clínico de un adolescente de 12 años con trastorno de ansiedad generalizada y cómo se aplicó el tratamiento cognitivo-conductual para ayudarlo a superar su problema.
El paciente, llamado Juan (nombre figurado), es un varón que cursa 2º de E.S.O. en un instituto público de Castilla-La Mancha. Vive con su padre, su madre y su hermano mayor en el mismo hogar.
Juan llegó a la consulta del psicólogo debido a que presentaba síntomas de ansiedad generalizada, lo que le impedía realizar actividades cotidianas como ir al colegio o relacionarse con sus amigos. Además, tenía dificultades para conciliar el sueño y experimentaba pesadillas recurrentes.
El objetivo del tratamiento cognitivo-conductual era reducir el número de preocupaciones, disminuir la activación psicofisiológica y reducir las respuestas de escape. Para ello, se utilizaron diversas técnicas terapéuticas.
En primer lugar, se trabajó en la identificación y registro de las preocupaciones que Juan tenía a lo largo del día. Se le enseñó a diferenciar entre preocupaciones reales e irreales y se le animó a cuestionar sus pensamientos negativos.
Posteriormente, se trabajó en la relajación muscular progresiva para ayudar a Juan a controlar su activación psicofisiológica. Se le enseñaron técnicas de respiración profunda y relajación muscular para que pudiera aplicarlas cuando sintiera ansiedad.
También se trabajó en la exposición gradual a situaciones temidas por Juan. Se empezó por situaciones menos estresantes y se fue avanzando poco a poco hasta llegar a situaciones más difíciles. De esta manera, Juan aprendió a enfrentarse a sus miedos sin sentirse abrumado por ellos.
Por último, se trabajó en la identificación y modificación de las respuestas de escape que Juan utilizaba ante situaciones estresantes. Se le enseñaron técnicas para enfrentarse activamente a los problemas en lugar de evitarlos o huir de ellos.
Tras varias sesiones terapéuticas, Juan comenzó a experimentar una disminución significativa en sus niveles de ansiedad. Empezó a ir al colegio con más regularidad y a relacionarse con sus amigos de manera más natural. También mejoró su calidad de sueño y dejó de experimentar pesadillas recurrentes.
En las últimas sesiones, se trabajó en la consolidación de los avances logrados y se le enseñaron técnicas para prevenir recaídas. Juan aprendió a identificar los signos tempranos de ansiedad y a aplicar las técnicas terapéuticas que había aprendido para controlarla.
En conclusión, el tratamiento cognitivo-conductual resultó efectivo para ayudar a Juan a superar su trastorno de ansiedad generalizada. Las técnicas terapéuticas utilizadas permitieron reducir el número de preocupaciones, disminuir la activación psicofisiológica y reducir las respuestas de escape. Además, Juan aprendió habilidades para enfrentarse activamente a los problemas en lugar de evitarlos o huir de ellos.
Conclusión
La ansiedad es una emoción natural y no supone por sí misma un problema. Nos prepara para la acción y puede ser una aliada para enfrentarnos a retos o peligros, sin embargo cuando la ansiedad se vuelve demasiado intensa o frecuente, puede llegar a generar un trastorno de ansiedad. Si sientes que la ansiedad se está volviendo un problema, es importante acudir a un profesional. En Laterapiaonline somos expertos en los tratamientos de ansiedad. Un psicólogo experto en ataques de pánico y en superar la ansiedad te atenderá y juntos podréis dejarlos atrás. ¡Contacta hoy, la primera sesión es gratis!
Bibliografía
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