Mi enfoque principal es la Terapia Cognitivo-Conductual (TCC), el tratamiento con más evidencia científica para los problemas que trato. No trabajo con frases bonitas ni con consejos genéricos. Trabajo contigo para entender qué te pasa, por qué te pasa y qué puedes hacer para cambiarlo.
En cada sesión identificamos los pensamientos y patrones que te están generando malestar. Los cuestionamos juntos, los ponemos a prueba. Y te doy herramientas prácticas que puedes usar en tu día a día, no solo dentro de la sesión.
No soy una app, no soy un chatbot, no soy un cuestionario automático. Soy tu psicólogo de siempre, el que te conoce, recuerda tu historia y adapta cada sesión a lo que necesitas esa semana. En mi experiencia, eso marca toda la diferencia.
Y algo que creo que importa: trabajo con un máximo de 30 pacientes. Eso me permite dar a cada persona la atención que merece, revisar su evolución entre sesiones y no convertir la terapia en una cadena de montaje.